La ciencia médica moderna reconoce que la disforia de género (también conocida como trastorno de identidad de género) se debe a un desacuerdo entre el sexo físico del cuerpo de uno y su identidad de género--es decir, el sentirse uno de ser varón o hembra. Esto provoca varios niveles de incomodidad con el cuerpo de uno mismo y con el conformar con la expectativas de la sociedad para el género. Aunque se sospechan varias causas de la disforia de género, inclusas hereditarias y ambientales, se sabe que la identidad de género ya está formada permanentemente en la niñez temprana--entre las edades de tres y cuatro años. Muchos años de experiencia han mostrado que ni la terapia ni medicamentos pueden cambiar la identidad de género. Como resultado, el tratamiento aceptado para disforia de género se dirige a aliviar la tensión, y puede incluir tratamiento con hormonas transgéneras, vivir en en género de identidad tiempo parcial o completo, consejería, y/o cirugía para reasignar el sexo. Se describen estos tratamientos en las Normas de Cuidado (Standards of Care) de la Harry Benjamin International Gender Dysphoria Association.
Hay algunos indivíduos quienes no están de acuerdo con el modelo actual y quienes proponen que la psicoterapia sea un tratamiento eficaz para la disforia del género. Esta es una extensión de un movimiento para reprogramar homosexuales llamado "terapia reparativa." Los terapistas reparativos afirman que tanto la disforia del género como la homosexualidad son manifestaciones de una misma causa común. Un indivíduo llamado Jerry Leach asevera que es un transexual curado y vende publicaciones que promueven la terapia reparativa para la curación de la disforia de género a través de su website. He aquí algunos comentarios sobre su programa que tratan a algunos temas comunes en la terapia reparativa.
En primer lugar, en cuanto a las cualificaciones del Sr. Leach, éstas constan de su carrera y entrenamiento pastoral, habiendo logrado un grado de Licenciado en Divinidad después de asistir a un colegio bíblico y seminario. Recibió un nivel mínimo de entrenamiento en las profesiones de salud, habiendo sido un Hospital Corpsman en la armada de los EE.UU., lo que equivale a un asistente médico. Esto require un diploma de liceo y pocos meses de entrenamiento dirigido a primer auxilio y las tareas más sencillas de un ambiente hospitalario, tales como tomar signos vitales, administrar inyecciones, y la resuscitación básica. También habrá aprendido algunos términos médicos. La armada despidió al Sr. Leach del servicio tan pronto que él procuró ayuda para su transvestismo, lo cual indica que fue calificado incapaz de seguir en el servicio.
En sus manuales Reality Resource Manuals #1 and #2, el Sr. Leach demuestra su familiaridad con la disforia de género, y entremezcla algunos datos aceptados con teorías alternativas controversiales sobre sus causas, descripciones del trauma emocional que sufrieron algunos que se sometieron a reasignación quirúrgica de sexo, y algunos testimonios de indivíduos que se proclaman curados del homosexualismo y transvestismo. Basado en su biografía personal, no es claro si el Sr. Leach padezca de trastorno de identidad de género o del fetiche de transvestismo--aunque lo posterior se sugiere más probable por su adicción a la masturbación cuando se viste de mujer. Por definición el fetiche de transvestismo es un comportamiento adictivo que puede responder a la psicoterapía. Se sabe que algunos travestis procuran clasificarse con "disforia de género" para justificar su transvestismo y para ganar simpatía por tener una condición involuntaria y no adictiva.
El Sr. Leach difiere de la práctica médica aceptada hoy en día y no distingue entre estas dos condiciones. El asevera que uno puede progresar desde el transvestismo hasta la disforia del género, y que toda esta conducta es adictiva y que se puede controlar. El tampoco está de acuerdo en la existencia de una identidad de género permanente como causa de la disforia de género. A lo contrario él asevera que el transexual padece de una falsa ilusión que puede corregirse con terapía. Según él, ésta confusión resulta de un paro en el desarrollo emocional y se manifiesta en situaciones de tensión. Se puede cuestionar su afirmación de ser curado ya que el Sr. Leach todavía admite deseos recurrentes a vestirse de mujer--aunque él suprime estos deseos con medicamentos, consejería intensiva, apoyo de hombres heterosexuales, y un esfuerzo consciente a cambiar sus pensamientos con oración y meditación. Aún si el Sr. Leach tiene una verdadera disforia de género, se sabe que algunos muestran síntomas leves que se alivian con medidas mínimas, o los síntomas pueden ser cíclicos con su severidad aumentando y menguando durante años--queda por probarse cuanto va a durar el control que el Sr. Leach ahora está ejerciendo.
Si el Sr. Leach ha logrado una paz mental con un control de su conducta transexual y con una habilidad de funcionar como un hombre heterosexual a su satisfacción y la de su pareja, familia, y sus iguales, pues se entiende que él querría compartir ésto a través de su ministerio. La pregunta clave es cuán efectivo tal tratamiento será para otros--una aseveración que la literatura médica no apoya hasta la fecha.