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INFLUENCIA DE GRUPO Y PSICOLOGIA DEL CULTISMO EN RC: UNA CRITICA
RC (a menudo conocido como co-consejo, o simplemente RC) ha sido descrito últimamente cono una forma de terapia innovadora, a pesar del hecho de que ha existido durante más de cuarenta años. Se ha sugerido también que es, o se está convirtiendo, en un "culto" psicoterapeútico. Este papel discute las ideas teóricas principales de RC y valora la parte de que algunas de estas ideas pudieran ser utilizadas por terapeutas inescrupulosos para crear un consentimiento artificial e imponer sus propias sistemas de creencias sobre los clientes. También explora la fuerte dependencia de RC en los grupos basados en actividades, y la parte en la que esto facilita la conformidad sin pensamiento. Finalmente, las guías son discutidas en lo que permiten a terapeutas y posibles clientes a valorar más claramente los efectos negativos potenciales de quienes se ven envueltos en grupos como RC. Introducción
Ha habido un crecimiento explosivo de terapias alternativas o innovadoras en los últimos años. , muchos de los cuales han sido acompañados por grandiosas proclamas por su efectividad. Un libro de bolsillo sobre el tema editado por Rowan y Dryden (1988) relaciona once de tales terapias, incluyendo RC,. Muchos de estos carecen de los profundos fundamentos teóricos y bases empíricas de las terapias más establecidas. Parcialmente, como sugieren Rowan y Dryden, esto puede ser debido a que son relativamente nuevas: no ha habido suficiente tiempo para valorar las ideas originales, comparar sistemáticamente los resultados entre las diferentes escuelas de pensamiento. Sin embargo, es posible también que algunas terapias emergentes tengan una resistencia estructural a la verificación empírica y su corolario obvio: falsificación. En efecto, al nivel más generalizado de investigación de orientación, Hill y Corbett (1993) apuntan a un modelo consistente en el desarrollo teórico donde la investigación retrasa detrás de desarrollos en un nivel práctico. Consecuentemente, incluso con las terapias más establecidas, la lealtad de los proponentes más entusiastas se basan a menudo en bases ideológicas más que en empíricas. Este documento se centra en una terapia alternativa, RC, donde tales lealtades ideológicas parecen particularmente pronunciadas. Se argumenta que las técnicas usadas en RC, la estructura organizacional a través del cual se expresa y su dependencia de un líder particular colocan obstáculos en el camino de llevar a la práctica las intenciones humanísticas que esta teoria promueve. En particular, se ha argumentado recientemente que RC es, o se está convirtiendo, en un culto psicoterapeútico (Study Group on Psychotherapy Cults, Belgium, 1992,) con un crecimiento consecuente en el abuso de los participantes, violación de los propios principios de RC respecto a los límites de las relaciones y un rechazo institucional a la discusión crítica de sus teorías, organización y liderazgo, (Lyons, 1993). Los cultos destructivos han sido definidos como organizaciones que remodelan la individualidad para conformarlos a los códigos y necesidades del culto, instituyen tabúes que excluyen la duda y la crítica y generan una mentalidad elitista en la cual los miembros se ven a sí mismos como héroes que forcejean para traer la luz a las fuerzas hostiles que les rodean (Hochman, 1980). Inventan su propia jerga exclusivista, proclaman tener una idea privilegiada para solucionar los problemas de la sociedad y eliminan sentimientos de incertidumbre en una parte de sus miembros. Se ha estimado que hay alrededor de 500 cultos religiosos, políticos y psicoterapeúticos activos en Gran Bretaña hoy (Haworth, 1993) La evidencia revisada aquí no es concluyente en alguno de estos puntos. Hay pocas dudas de que mucha gente siente que RC les ha traído beneficios terapéuticos significativos. No obstante, crea también mayores problemas a muchos de sus participantes, problemas de los cuales algunos informes simpatizantes del proceso parecen ignorar ( Evison y Horobin, 1988). Este documento, por lo tanto, examinará los aspectos más pertinentes de la teoría de RC, pondrá estas teorías en el contexto de lo que se conoce acerca de los cultos y considerará la parte de que si es posible o útil conceptualizar RC de esta manera. Finalmente, se consideran algunas implicaciones para los enfoques terapéuticos que hagan uso intensivo de orientaciones basadas en grupos. Qué es RC. RC promueve una forma de orientación igualitaria entre dos personas que intercambian el rol de consejero y cliente (Evison y Horobin, 1988). Por esta razón se conoce con frecuencia como co-consejo, y los participantes se intercambian los dos papeles. Las técnicas básicas de orientación, como la escucha y la reflexión figuran principalmente en la conducta de las personas que toman el rol de consejero. Sus afirmaciones principales de distinción son como siguen:
Sin embargo, la teoría de la reestimulación también contiene muchos ingredientes de manipulación individual y de grupo. Cultos y grupos destructivos en general intentan reformar la conciencia de los miembros a través de reformular sus experiencias más personales en la jerga e ideología del culto. Cushman (1986) señala que muchos cultos empujan a los miembros a renombrar el pasado para que pueda ser reinterpretado a la luz de la ideología totalitaria del grupo, por ello intensificando la integración emocional de los miembros en el grupo. Desde luego esto elimina la autonomía personal, y es un peligro particular en el contexto de la psicoterapia. Hay, por ejemplo, algunos testimonios de ExRcs en el sentido de que las ideas o experiencias que no se alinean netamente en los parámetros teóricos de RC se descartan como "reestimulaciones" de pasados traumas, más que a direccionarlos hacia su validación aquí y ahora ( Rosen, 1978). Esto impone un empuje en tres direcciones al pensamiento individual: se invalida la percepción de la realidad del cliente, se refuta su derecho a expresar sus propias ideas y su atención se dirige hacia el interior de viejos traumas más que a la observación y al análisis actual. Claramente, puede ser necesario para la gente prestar alguna atención a las experiencias pasadas que influyan en los sentimientos de angustia, por ejemplo, la realidad del abuso sexual en la infancia temprana. Sin embargo, es también posible que las terapias que buscan formular toda la experiencia actual con un simple nexo causal de la influencia del pasado en el presente perderán oportunidades para el cambio de "tiempo presente" mientras inutilizan la capacidad de la gente de poner en duda la teoría o práctica terapéutica. 2.- Además se postula que la gente instintivamente se esfuerza en eliminar por sí mismo de sus patrones a través de un proceso natural de "descarga" de charla no repetitiva, temblequeo, risa o llanto. Esta catarsis se interrumpe en la mayor parte de las culturas humanas, que equiparan el desahogo con el daño actual mismo. Por ejemplo, el llanto es visto como un problema de conducta que debe ser interrumpido más que un mecanismo de liberación que debe ser facilitado. De aquí la necesidad de un proceso de consejo. Todos los humanos tienen el potencial de convertirse en expertos en facilitar este proceso de desahogo. Esta relativamente simple técnica significa que la mayoría de nosotros puede cambiar los roles de consejero y cliente en una relación libre de desequilibrios de poder que se encuentran con frecuencia en los enfoque más convencionales. El objetivo principal de una sesión de coescucha es inducir el desahogo. Simplemente hablar acerca de un problema o un escenario de sentimientos es insuficiente. Sin embargo, se debería anotar que el papel central otorgado al desahogo es precisamente una de las características de RC que lo hace más vulnerable a las alegaciones de abuso y manipulación. Strupp y Blackwood (1980) han apuntado que muchas de las nuevas terapias se caracterizan por "... la supremacía de la experiencia por el bien de la experiencia,... y con frecuencia el total rechazo de la razón y la contemplación como fuerzas viables para resolver los problemas humanos." (p.2234). Se ha conocido desde hace tiempo que las experiencias cumbre engendradas artificialmente inducen a una extrema conformidad, un resultado que Lifton (1961) caracteriza como "totalitarismo ideológico". La gente oscila entre la desorientación y estados emocionales opuestos mutuamente. Sentimientos e ideas pierden sutileza, sombra y color. La persona se lanza a una montaña rusa emocional y tiene una perspectiva creciente de retirada"... hacia patrones doctrinales y emocionales más características... de la niñez que de los individuos adultos" (Lifton1961, p.435). Paradójicamente, ellos pueden sentirse tremendamente liberados y estar dotados de ideas sobrehumana hacia ellos y el mundo que les rodea, en similitud a algunos borrachos, parecen imaginar que ellos están al borde de asustar con nuevas ideas sobre la condición humana. La realidad de lo que se ofrece es invariablemente bastante diferente. En el caso de RC esta supremacía de la experiencia sobre el pensamiento significa que el proceso de desahogo se exalta como la parte más importante de la experiencia de escucha. Lo ya investigado ha sugerido con amplitud que cuando la gente se compromete en conductas embarazosas o violentas frente a un grupo, seguidamente exageran los beneficios obtenidos por su pertenencia al grupo. (Aronson y Mills, 1959). Se puede argüir que el énfasis de RC en escuchas individuales frente a grandes multitudes en talleres, mientras se alienta una fuerte exhibición (o dramatización) de emoción extrema, es un ejemplo de este proceso de ajuste dentro de RC. Es también cuestionable cuán "distintivo" es realmente este particular enfoque. Como Rosen (1978) apunta, tiene muchas similitudes con la noción de "primal" en la terapia primal.
3.- Las raíces de la angustia pueden seguir la pista de una sociedad represiva. Aunque el cliente (participante) obtenga beneficios de desahogar la angustia existente la sociedad opresiva reimpondrá nuevas angustias diariamente, a través del clasismo, el sexismo y las instituciones racistas. Lo personal es político. Aquello a lo que RC se refiere como "reemerger" de la angustia requiere, así, finalmente la participación en movimientos para cambiar la sociedad, movimientos que procederán por cierto más efectivamente si emplean las técnicas e ideas de RC, a todos los niveles. Hay, en consecuencia, una presión considerable sobre los participantes en RC para hacer proselitismo de sus creencias, que se expresa normalmente en la literatura de RC como "construir la comunidad de RC". Esta idea ha conducido a proponer trabajar dentro de RC en grupos que experimentan opresión con la intención de proponer una teoría de liberación para cada uno de ellos, la cual puede ser promulgada entonces en lo que ellos denominan "ancho mundo". Un resultado es la proliferación de periódicos RC, cada uno de ellos reciclando idénticas ideas e induciendo en el lector el mismo sentimiento de deja vu que se tiene contemplando interminables reposiciones en televisión. A partir de 1994, nos hemos enterado de 32 periódicos publicados irregularmente, además del periódico trimestral de la central de la organización, Present Time. Otra consecuencia es la creciente tensión sobre la necesidad de un cambio social extenso. Esto puede ser o no puede ser defendible. Sin embargo, ello sugiere que RC está convirtiendo en un movimiento cuyo propósito primordial es la transformación política y social, más que una recuperación individual de la angustia emocional. "La supervivencia de la raza humana depende ahora crucialmente de la transformación de la presente sociedad en una racional, en todo el mundo. (p.11) Si esto falla, la perspectiva sería el holocausto nuclear y un incalculable horror. Aún más, continúa diciendo que el rápido crecimiento de RC, o al menos la extensión de su influencia en importantes organizaciones del "ancho mundo, es necesaria para prevenir la catástrofe. Este análisis catastrofista, con la implicación de que el pequeño grupo de activistas de RC soportan una responsabilidad extraordinaria para salvar el planeta en el futuro inmediato, es característico de las organizaciones de culto, y es un nivel primario para extraer una máxima implicación (al mismo tiempo que una mínima crítica al análisis del grupo) de sus miembros. Se debe hacer notar que muchas de esas proposiciones se parecen a otros enfoques terapéuticos principales. El concepto de desahogo se basa en la teoría psicoanalítica, y ha encontrado un eco más dramático en la Primal Therapy. Ya ha sido anotado que las afirmaciones respecto a la naturaleza positiva del ser humano y la elaboración de condiciones de valor son reminiscencias de las ideas de Rogers (1951). A pesar de esto, RC repetidamente insiste en la peculiaridad de sus teorías. Por ejemplo, Jackins (1973) hace una lista de 35 rasgos de RC que proclama como peculiares, y afirma: "RC logra y exige consistencia lógica en su teoría y práctica y no toma prestado, ni hace híbridos con otras teorías y prácticas, aunque incluso pudiera haber similitudes superficiales con ellas" (p.20) Sus líderes han mantenido por eso su organización aparte de otros enfoques con los cuales se debería asumir que tienen mucho en común. (Rowan y Dryden,1988). Un número considerable de sus ideas no sería problemático para los terapeutas inspirados en teorías humanísticas, mientras sus conceptos de liberación, aunque tal vez inusuales en un contexto terapéutico, encontrarían simpatizantes entre mucha gente crítica con las estructuras sociales existentes. Sin embargo, la forma organizacional que toma RC, su enorme dependencia para los participantes de la interacción basada en el grupo y los problemas que esto proporciona han empujado a lagunas personas a proponer que RC sea considerada ahora como una organización de culto. El papel central de la actividad del grupo en la determinación de una fuerte identificación con los códigos de los cultos ha sido anotado por Hochman (1984), quien sugiere un proceso de: "...ruptura donde los miembros del culto se ven a sí mismos como una élite rodeada de no iluminados, e incluso peligrosos extraños".(p.367) Se argumenta que la existencia de algunas ideas positivas no vacuna una organización contra las tendencias sectarias, y que se requiere una conciencia más grande de la influencia social en contextos grupales para guardar contra la conducta manipuladora de líderes y terapeutas de todas las orientaciones teóricas. De forma similar, Kriegman y Soloman(1985) argumentan a favor de la importancia de la comprensión del proceso de transferencia y contra transferencia en el desarrollo de un liderazgo saludable y no explotador.
RC como una actividad organizada RC se originó como resultado del trabajo de Harvey Jackins en los tempranos 50, y la comunidad de RC permanece centrada alrededor de él todavía. Jackins asegura que RC comenzó como resultado de un descubrimiento accidental que él experimentó cuando estaba ayudando a un amigo (Rosen, 1978). Sin embargo, el Study Group presenta clara evidencia de que RC surgió como una rama del Instituto de Dianética de L. Ron Hubbard, el cual más tarde se convirtió en el culto semi-religioso de la Cinesiología, y que Jackins era por aquel tiempo uno de los socios íntimos de Hubbard. Muchas afirmaciones de RC, tales como la importancia central del proceso de desahogo, son idénticas a las ideas de dianética desarrolladas muchos años antes por Hubbard, a pesar de la repetida insistencia de Jackins y sus seguidores en la diferencia de sus ideas. Ha habido varios cismas organizacionales de RC, que han llevado a asociaciones sueltas de gente comprometida con el núcleo de los conceptos del co-consejo, pero distanciados de la influencia de Jackins. (Heron,1984; Evison y Horibon, 1988; Study Group,1992) RC como movimiento se opone a la publicidad, de esta manera la información sobre su influencia y afiliación no está a mano rápidamente. Este control de la información ha sido apuntado por Conway y Siegalman (1982) como una táctica nuclear de culto: se les da a los miembros potenciales indirectas de un profundo saber de conocimiento capaz de transformar, al cual sólo pueden acceder involucrándose cada vez más con el grupo. Una vez en él, la información se les alimenta con goteo, de manera que la mayoría nunca sabe la total extensión del sistema de creencias del grupo, su estructura organizacional o sus pasados errores. Sin embargo, el principal periódico de RC Present Time publica de rutina la lista de lo que se denomina persona de referencia de RC, que son los líderes designados de las regiones con organización, y dónde operan. En julio de 1994 se señala la presencia en 49 países, con la mayor concentración de profesores acreditados y regiones en USA y un número considerable en el Reino Unido. Por lo general, la gente se encontrará con RC a través del contacto personal con otros participantes. Serán invitados a participar en lo que se llama "una clase fundamental". En este nivel la atracción es clara: ayuda de bajo costo para personas angustiadas, junto con la oportunidad de aprender algunas sencillas técnicas de comunicación de uso social más amplio. Las clases fundamentales de introducción se pueden reunir una vez a la semana para aprender técnicas de coescucha, demostraciones de escucha delante del grupo de un profesor acreditado por la organización de RC y por sesiones de coescucha informales entre los asistentes a la clase entre semana. Por su naturaleza, gran parte de su actividad es inofensiva o incluso completamente útil. Se reconoce a RC los beneficios obtenidos por crear un contexto en el que la gente es escuchada con respeto. Gran parte de tal actividad ocurre en las clases de RC, y a este nivel provee de una cantidad de apoyo considerable. Durante y después de las clases fundamentales, los participantes serán invitados a talleres locales, nacionales e internacionales. También serán invitados a asistir a clases continuadas, "grupos de apoyo" organizados alrededor de temas como resistirse a la opresión de las mujeres, discriminación religiosa y por la edad, y angustia experimentada en diferentes ocupaciones laborales. Sus métodos de reclutamiento son, esencialmente, similares a los descritos por Conway y Jackson (1982) como típicos de los cultos. En cada localidad grupos de coescuchas se encontrarán más o menos regularmente como una comunidad organizada, encabezados por quien ha sido designada persona de referencia de área. Grupos de tales distritos se forman dentro de regiones, bajo el tutelaje de quien ha sido designada persona de referencia regional. Cada cuatro años, hay una conferencia internacional, y entre conferencias se inviste a la Persona de Referencia Internacional de total autoridad para disolver regiones, áreas, y acreditar o retirar acreditación de profesores. Este puesto lo tiene el fundador Harvey Jackins, ahora a finales de sus años 70, quien ha nombrado como sustituto y aparente heredero a su hijo Tim Jackins. Esta estructura se explica en detalle en las "Guías" de la comunidad de RC, que son regularmente actualizadas por las conferencias mundiales y distribuidas a todos los miembros. La última edición de estas guías data de 1992. En ella se explica detalladamente una estructura que enfatiza la acción común para defender públicamente la teoría de RC y que concede enorme poder al liderazgo de la organización entre conferencias. Esto refleja, en grado considerable, la "democracia centralista" o estructuras autoritarias de Partidos Comunistas de viejo estilo del Este europeo. Las implicaciones de esto en lo que nosotros llamaríamos la ingenieria del consentimiento se discuten más abajo. La actividad fundamental de coescucha es, en teoría la sesión de uno a uno entre miembros. Sin embargo, una enorme cantidad de tiempo se utiliza en actividades basadas en el grupo, y este documento ante todo desea centrarse en los efectos negativos de tales prácticas. En particular, es necesario considerar el aspecto al que RC conlleva algunas similitudes a los cultos destructivos, que han emergido actualmente en entornos tan variados como el religioso, político y el psicológico.(Hassan, 1998)
La ingeniería del consentimiento El consentimiento o acuerdo con cierta orientación teórica, libremente dado, implica que la gente tiene el derecho de hacer preguntas, examinar fuentes de información alternativas y revisar su compromiso inicial con respecto a la organización. Lo que pude llamarse la ingeniería del consentimiento amenaza todo este conocimiento básico y los niveles de acción, minando el derecho de retirar el consentimiento y marcharse. El acuerdo es conseguido mediante presión, se niega el derecho a hacer preguntas las fuentes alternativas de información están ausentes o se ridiculizan y se presiona a la gente sistemáticamente para que aumente su nivel de compromiso. Lo que ha sido denominado como "control mental" funciona cogiendo tales aspectos de influencia social y exagerándolos con el resultado de que los pensamientos de la gente, sentimientos y conducta se manipulan a la mayor ganancia del manipulador, a expensas de la persona influenciada (Cimbrado y Anderson, 1993). Evidentemente la mayoría de las interacciones humanas consisten en intentos de influir en los conocimientos y conductas de otros, mientras que la interacción dentro de un grupo de referencia positivo se inclina intrínsecamente a motivar el desarrollo de normas y conductas compartidas (Turner, 1991). Sin embargo, los cultos se caracterizan por los intentos de cerrar opciones, restringir el flujo de información, desanimar la expresión del disentimiento, enfocar las normas del grupo a lo largo de líneas estrechamente prescritas, exagerar el sentido de compromiso de los participantes consiguiendo pronunciamientos públicos de fidelidad (a menudo después de la participación en rituales humillantes) y dominar el pensamiento normal de los individuos afectados (Hassan, 1998). Conway y Siegelman (1992) describen las técnicas de comunicación de los líderes de cultos americanos como los siguientes: "La mayor confianza en el uso y abuso- de la información: en un lenguaje engañoso y distorsionado, sugestión creada artísticamente y una experiencia emocional intensa, tácticas muy severas agravadas por el cansancio físico y el aislamiento" (p.86) De manera similar, mentiras e incluso "medias verdades" aparecen concebidas para reclutar gente a través de un proceso de extracción de consentimiento, forzando luego una decisión. Por ejemplo, RC ofrece inicialmente bajo costo, grupo paritario de escucha. La extensión total de la organización del grupo y su programa no se aclara inmediatamente. A pesar de todo, se obtiene un compromiso a algunas formas de actividades de escucha y al principio suena mucho más aceptable que unirse a una cruzada para salvar el mundo. Una persona piensa probablemente que ellos han pospuesto una decisión para hacer tal compromiso total, tal vez indefinidamente. Sin embargo, pronto superarán sus niveles iniciales de compromiso: "ven a una clase más", "asiste aun taller más", "lee un panfleto extra esta semana". El que ellos hayan decidido algo conscientemente se convierte en irrelevante: se ha hecho un compromiso real con la organización. Ellos pueden darse cuenta entonces que sus actitudes están cambiando para estar en línea con los crecientes niveles de compromiso, y alcanzará eventualmente tal punto intenso que una decisión formal (si se necesita que se haga de todos modos) es sólo un pequeño paso final- una demostración clásica de la teoría de la disonancia cognitiva (Turner, 1991). La manipulación de este proceso es, desde luego, un sello del negocio de la venta en general, tanto si los productos son coches de segunda mano, enciclopedias o la salvación global. Temerlin y Temerlin (1982) enumeran las características que argumentan son comunes para los cultos psicoterapéuticos, y que en términos de la discusión precedente se pueden interpretar como mecanismos de ingeniería del consentimiento. Resumiendo brevemente, los puntos siguientes son los criterios principales sugeridos para la identificación de cultos psicoterapéuticos:
Muchas organizaciones y grupos son conscientes de esto procesos, los ven como problemas que impiden tomar decisiones objetivas y dan pasos para contrarrestar su influencia. (Moscovici y Doisi, 1994). Las organizaciones de culto, por el contrario, los sostienen y exageran, puesto que por definición su existencia requiere un comportamiento uniformemente esclavista por parte de sus miembros. El problema se agrava porque parece que incluso como individuos tenemos una tendencia a exagerar la corrección de nuestras decisiones, minusvalorar la conducta de otros e imaginar que nuestros juicios están mejor basados de lo que lo están en realidad (Shuterland, 1992). Esta tendencia puede ser manipulada en el contexto de los miembros del grupo, para dar así a la gente un sentido exagerado de la singularidad del grupo y del nivel de perspicacia de los problemas que encara la sociedad. Por contraste, se ha demostrado (Hirokawa y Pace, 1983) que decisiones de mejor calidad se logran mediante el análisis de opciones y el establecimiento de un riguroso criterio, además de un análisis sistemático de la validez de las suposiciones, opiniones, deducciones, hechos y posibilidades alternativas. Es precisamente este acercamiento iconoclasta el que desaniman las organizaciones de culto. Así, si seguimos a un grupo que reproduce los hábitos explicados por Temerlin y Temerlin (1982), nuestra capacidad para determinar juicios independientes resulta seriamente dañada, nuestras actitudes se desarrollarán dentro de las líneas líneas prescritas por el líder del grupo más que por lo que la lógica, la observación y la experiencia personal deberían dictar, nos encontramos privados de información suficiente para elegir entre una variedad de posibilidades y es posible para los líderes del grupo comprometerse en conductas que para uno de fuera pueden ser solamente descritas como abusivas.
Influencia social y conformidad en RC.
Arriba se han analizado varias dimensiones de la influencia social y dinámicas de las organizaciones de culto. En este momento es provechoso examinar las características de RC a la luz de este análisis. Un enfoque es aplicar la tipología de Temerlin y Temerlir, y explorar el límite al que su supuesto perfil de culto psicoterapéutico se equipara a la teoría y práctica de RC. Los puntos uno, dos y seis, se pueden considerar juntos. RC pone enorme énfasis en el líder fundador, al cual se le da una enorme autoridad sobre la organización. La mayor parte de las publicaciones y libros de RC se escriben por Jackins. Él es un colaborador habitual de Present Time, particularmente de artículos que se presentan como articuladores de hitos en el desarrollo de la teoría de RC. A estas normalmente les siguen temas con testimonios entusiastas de miembros, asegurando que esta nueva teoría ha sido probada por ellos con resultados excepcionales. La teoría raramente se desarrolla en estas colaboraciones: en su lugar, sirven al papel de enfatizar la tremenda perspicacia de Harvey Jackins sobre la angustia humana. Extractos representativos de cartas de Present Time en Julio de 1994 sobre dos proposiciones de él dicen lo siguiente: "! " Que instrumento tan maravilloso, poderoso, excitante y flexible es el "Acuerdo con la realidad"(Reality Agreement) "Yo quería decirte que pienso que la dirección "tu y yo" es increíble. Empecé a llorar mientras estaba leyendo la carta. Estaba pensando en ti... Siento como si esta es la contradicción que he estado esperando durante toda mi vida. Es un rayo de luz que al final ha penetrado la total oscuridad de mi sentimiento de aislamiento" La crítica de la teoría de RC no aparece en Present Time. Con respecto al punto número 3 la superioridad de RC sobre todas las demás terapias es un axioma de RC. Sus ideas son sostenidas para ser únicas. Aún más, Jackins proclama que: "RC puede ser visto con toda confianza como la orilla suprema de la tendencia hacia el orden y el sentido en el universo" (Citado por Study Group, 1992) Suposiciones de singularidad y superioridad son un sello de las organizaciones de culto. Estas suposiciones se enfatizan repetidamente a los miembros, y se usan para extraer niveles cada vez más altos de compromiso. La militancia se presenta como una oportunidad privilegiada y obligación de salvar el mundo- un ejemplo puro de la instrumentación persuasiva de los llamamientos morales (Perloff, 1993). Este proceso se intensifica en RC como resultado de los medios por los cuales la teoría se desarrolla y se mantiene. Específicamente, la mayoría de las cruciales "percepciones" de RC son producidas por Jackins. Sin embargo, parece que estos derivan enteramente de su propia experiencia de escucha más que de una investigación empírica comparativa y fuertemente fundamentada. Además, los líderes de RC (y en particular Jackins) proponen refinamientos de las técnicas de coescucha que, en el mejor de los casos, se explican como que han tenido un efecto positivo en los clientes sobre los que han sido probados. Esto es una reminiscencia de la dependencia exclusiva de Freud en lo que él llamó "experiencia clínica": un enfoque que, como Masson (1989) discute, reduce la intervención terapéutica a una serie de interpretaciones imaginarias, basadas en las suposiciones teóricas auto perpetuadoras de los terapeutas más que en la realidad externa. En ausencia de criterios objetivos o intentos de establecer tales criterios la teoría se convierte en una proliferación de ideas que no se pueden probar y que incluso pueden ser perjudiciales para los clientes confiados (Gellner, 1992) Hasta la fecha, no ha habido ningún intento independiente para verificar o contrastar las claves constructoras de la teoría de RC, y tal intento no ha sido hecho por la organización de RC. Esta desgana a examinar sistemáticamente los conceptos claves, o a contrastar resultados con los obtenidos por otras terapias y grupos de control, crea por supuesto muchas críticas de toda la investigación psicoterapéutica (Ej. Eysenck, 1965). Sin embargo, la total ausencia de ni siquiera investigación nominal en RC es lo más sorprendente, y lo coloca en su improvisación teórica a la par con los esfuerzos de los ancianos alquimistas. La ausencia de investigación empírica no prueba por sí misma que las ideas de RC son equivocadas: por otra parte, apenas se puede sostener que inspire confianza en su corrección. Mientras tanto, a los participantes se les asegura la habilidad única de la teoría para transformar su vida interior y el mundo exterior que les rodea. Con respecto al punto cuarto, se puede argumentar que la mayoría de la gente entra en contacto con la psicoterapia o la escucha precisamente en la época de gran sacudida personal en sus vidas. Además, el potencial de las técnicas de escucha para causar daño ha sido señalado por numerosos escritores (Bergin, 1963; London y Klerman, 1982; Strupp et al, 1977; Grunebaum, 1986). Withman (1984) documenta cuatro de esos casos con respecto a la Terapia de Sentimientos (Feeling Therapy). Este potencial para hacer daño puede haberse hecho más pronunciado con el declive de las comunidades cohesionadas, el sistema de valores tradicional y las redes de familias amplias. Los sentimientos resultantes de vació interior han sido designados como "el auto vacío" por Cushman (1990), quien sugiere que en la medida en que la auto seguridad decrece la gente se convierte en más vulnerable a la atracción de remedios falsos e ideologías totalitarias. Claramente, esto impone obligaciones adicionales a los terapeutas para que se refrenen de manipular clientes hacia opciones o compromisos de estilos de vida no saludables; mientras que también capacita a los inescrupulosos a crear y dominar grupos hiperactivos de "creyentes". Además hay evidencia considerable de que muchos cultos realizan deliberadamente esfuerzos de reclutamiento en gente que está en circunstancias emocionalmente vulnerables (Enroth,1977). Hassan (1988) narra, por ejemplo, que los Moonies intentaron reclutar colegiales novatos que no estaban acostumbrados a vivir fuera de casa y que trataban de ajustarse a sus nuevas responsabilidades de adultos. Interesadamente, su principal técnica de reclutamiento ha sido apodada "bombardeo de amor". El objetivo es vulnerable, está solo y confundido. El o ella recibe afecto psíquico enorme y refuerzo positivo por parte de los miembros del culto. Incapaz de distinguir entre las formas de la cercanía y su esencia, o entre las declaraciones públicas afirmando objetivos nobles y las verdaderas intenciones del grupo, la gente es arrastrada por una marea de afecto, y sumergida totalmente en actividades de culto antes de que se den cuenta de la totalidad de los objetivos del grupo o del extraordinario compromiso requerido a sus miembros. Está claro que la "atención incondicional positiva", que es el centro de mucha escucha humanística, se puede manipular por organizaciones inescrupulosas hasta una forma de "bombardeo de amor". RC es particularmente vulnerable a tal crítica ya que muchos participantes testifican sobre exhibiciones abrumadoras de cercanía (por ejemplo: abrazarse) entre personas totalmente desconocidas entre ellos (Lyons, 1993. Evidentemente, de los participantes en RC se espera que vayan directamente del contacto visual al contacto corporal, pasando sin esfuerzo sobre los obstáculos intermedios. Esta parodia de la intimidad no está más cerca de la realidad de la que encontramos retratada en la ficción romántica de Mills y Boon. Tales conductas dirigidas hacia la gente cuando son altamente vulnerables les manipulan para que suscriban toda la ideología y experiencia de RC, sin tener en cuenta su capacidad real para efectuar un cambio positivo en sus vidas. Motivando a la gente a comprometerse en formas físicas de cercanía que normalmente se esperarían en etapas más profundas del desarrollo de una relación, es posible que RC socave la capacidad de los participantes para apreciar el nivel real de cercanía en las relaciones con o sin RC, convirtiéndolos de esta manera en más vulnerables a la manipulación. El punto quinto de Temerlin y Temerlin (1982) es más difícil de apreciar. Hay poca evidencia para aclarar cuánto tiempo dedican los participantes individuales de RC en las actividades relacionadas con la coescucha. Algunos estudios sugieren que los cultos típicos monopolizan todo el tiempo libre del sujeto, cerrando así su capacidad de pensamiento crítico y vacunándolos todavía más de fuentes alternativas de información. Conway y Siegelman (1982) hicieron un estudio de cuatrocientos miembros de cultos tomados de cuarenta y ocho grupos distintos. Su estudio revela que: "Los miembros informaron que cada día pasaban tiempo en rituales de grupo, incluyendo sesiones de sensibilidad, psicodramas, fantasías guiadas y una variedad de actividades confesionales llenas de emoción. Más aún, casi todos... contestaron dando cuenta de pasar unas 20 o 30 horas por semana en lecturas, seminarios, talleres o estudio en privado de las doctrinas del culto". (p.90) Hay claramente un potencial para que esto ocurra en regiones de RC. Un artículo en "Present Time" <2> subraya un nivel de actividad que los líderes de RC simplemente sienten que es necesario para conseguir "reemerger". Esto incluye: asistir a una clase semanal, al menos una, o a ser posible, dos sesiones de dos horas de coescucha a la semana (llenas de desahogo), al menos cuatro talleres de fin de semana al año, participación en grupos de apoyo, lectura regular de literatura de RC, y cargar con alguna responsabilidad organizacional para hacer funcionar la organización de RC. Se supone que estas actividades formarán un compromiso a largo plazo. Si se toma con seriedad, esta es una receta para convertir la terapia en obsesión. Se supone que la gente está viviendo para coescucharse, más que coescucharse para vivir. La séptima característica de los cultos de Temerlin y Temerlin (1982) es evidente en la intensa insistencia de RC en su singularidad y la versión a la terminología de RC de conceptos compartidos con otros enfoques ( por ejemplo: condiciones de valor). Reformulando ideas estándar sin reconocer sus orígenes, la organización busca exagerar su sentido de singularidad, la profundidad de su revelación y la intimidad de sus miembros. Por ejemplo, el excesivo uso de una jerga común puede sorprender a los de fuera, pero tiene el efecto dentro del grupo de hacer parecer que los miembros son mucho más parecidos de lo que son (Whitest, 1992). El resultado es una conformidad obsesiva. Finalmente, numerosos estudios sugieren que han ocurrido numerosos abusos sexuales por una variedad de líderes de cultos (Ritchie,1991). Dentro de la corriente principal de psicoterapia hay evidencia de que los límites profesionales no se han respetado siempre. Un estudio de sicoterapeutas (Hurled y Brodsky, 1977) encontró que el 10,9% de los que contestaron admitieron haber tenido relaciones sexuales con clientes. La pregunta que surge es si tales límites son incluso más susceptibles a la presión dentro de enfoques como RC, que ponen especial énfasis en las relaciones igualitarias y cercanía entre participantes. En principio, la organización ha tratado de dirigir esta cuestión. Hay normas estrictas en sus guías contra incluso la socialización normal entre miembros, en orden a preservar la integridad primaria de la relación de coescucha. Estos también prohíben el desarrollo de relaciones sexuales entre coescuchas y son consideradas suficientemente importantes como para justificar una explicación de tres páginas en el "Manual de fundamentos de Coescucha" <3> entregado a todos los nuevos participantes. Sin embargo, críticas recientes de RC (Grupo de estudio, 1992; Lyons, 1993) han sugerido que algunos participantes de RC han sentido que han sido víctimas de abuso sexual. Si se comprobara, sugeriría prácticas en línea con actividades documentadas en otros muchos cultos (ej. Osherow, 1988) , pero más allá de lo que sería aceptable en un contexto de orientación. La evidencia presentada pro el Grupo de Estudio, por Lyons (1993) y recogido por los autores como resultado de discusiones con gente comprometida en RC, sugiere que virtualmente es imposible que ninguno de estos temas se discutan en la organización. Una característica central de la teoría de RC es su énfasis en proteger y defender a los líderes- los escritos de Jackins están llenos de avisos de que líderes de "organizaciones progresistas" experimentarán ataques contra su integridad inspirados por los gobiernos. Esta noción fue formulada en una "Política sobre ataques", adoptada por la Conferencia Mundial de las Comunidades de Reevaluación por la coescucha" en 1984 <4>. Como se ha discutido más arriba, la teoría de la reestimulación se puede usar fácilmente para desestimar toda crítica como el patrón del que critica, impidiendo la validación externa. La crítica se convierte en un desahogo que requiere la escucha del crítico, más que la "reevaluación" por parte de los líderes que lleve a un cambio. Por esa razón, el mismo destino pueden tener ideas que son simplemente diferentes a las recomendadas por el líder. Este punto de vista obviamente se puede usar por cualquiera que intente escapar al control democrático de sus conductas. Declara: "Los ataques... no son intentos de corregir errores, sino más bien dramatización de la angustia... Es trabajo de todos los miembros de la comunidad de RC interrumpir tales ataques; Esto incluye la interrupción del cotilleo." De acuerdo con esto, a los Rces se les impide tomar una "posición pública" en sus críticas de los líderes de RC- p.ejem. organizándose para discutir y adelantar sus puntos de vista. Así, si alguien por casualidad hubiera oído a líderes de RC conspirando para detonar una bomba nuclear se le impediría hacer nada al respecto. Los Rces además han encontrado que cualquier crítica es considerada como un "ataque" (posiblemente inspirada por el gobierno) y se encuentra con la expulsión del "atacante" en lugar de la discusión de los temas que han surgido. Tal respuesta fóbica hacia el debate está de acuerdo con la práctica normal de los cultos, que ponen toda la verdad en la infalibilidad del líder, y responden a sus débiles que intentaron discutirles tanto ignorándolos como dirigiéndose a ellos con odio.
¿Es RC un culto? La discusión anterior ha examinado algunos conceptos centrales y prácticas organizacionales de RC a la luz de lo que sabemos sobre la influencia social, la conformidad y las prácticas organizadas de muchas organizaciones de culto. No se ha sugerido que todas las ideas de coescucha sean dañinas. El grupo de coescucha paritario es un concepto excitante a la vez que problemático. Requiere investigación más amplia de temas tales como la competencia terapéutica óptima que los no-profesionales pueden alcanzar al tratar con traumas emocionales mayores y si, de hecho, es posible mantener los límites tradicionales de los profesionales entre terapeuta y cliente cuando la relación se funda en principios igualitarios. Sin embargo, puede que al principio tenga el potencial de ofrecer asistencia de orientación a bajo costo con un entorno de apoyo para mucha gente. Así, se ha reconocido que en tanto que en tanto que RC posibilita a la gente ser oídos, ello les ayuda a mejorar sus vidas. Por otra parte, hay aspectos cruciales de la teoría y la práctica que distraen a la gente de practicar tales habilidades de escucha básica. En particular, la dependencia de la organización de las exhibiciones dramáticas de las emociones en un contexto de grupo (p.ejem. experiencias cumbres creadas artificialmente) tiende a estimular una estampida hacia la conformidad, durante la cual la disensión es pisoteada. Discusiones con RCs sugieren que el impacto verdadero de estos procesos es desigual: probablemente puede haber áreas geográficas significativas donde RC opera de una manera más suelta, con el mínimo de interferencia desde Seattle, y con sus miembros poniendo el mayor énfasis en simples actividades de grupo de escucha paritaria. En tales circunstancias, sería prematuro sugerir que ellos están enredados en toda la panoplia de actividades de culto, situándolos al mismo nivel que los cultos altamente destructivos. Sin embargo, las ideas y prácticas de RC revisadas aquí sugieren que la organización tiene al fin el potencial para moverse en esa dirección, y puede haberlo hecho así en algunas partes del mundo. Se requiere una conciencia más grande de la influencia social por parte de los supuestos terapeutas y clientes, para poder evitar abusos mayores y capacitar a los grupos para impedir que se alejen de sus propósitos originales. Cimbrado y Anderson (1993) proveen una lista de referencia de 20 puntos de "modos de resistir a influencias sociales no deseadas" que es de gran utilidad en este contexto. Sus sugerencias incluyen buena disposición para contemplar con más objetividad y rechazar una estructura conceptual antes de debatir sobre cosas específicas; escepticismo con respecto al amor instantáneo de otros y una aceptación del dolor que implica el negar tal amor; y una buena disposición a cuestionar la autoridad. Se debería añadir también que las organizaciones que no aceptan la discusión de estos temas, o que intentan rechazarlos simplemente como un ataque, son culpables de tratar de imponer el control mental sobre sus miembros. Por tal motivo, las organizaciones de salud se caracterizan por el debate y el desacuerdo más que por la ausencia de conflicto. Dada su hostilidad a tales nociones pluralistas de participación y democracia, RC tiene el potencial de convertirse en un culto completamente extrañado y dañino, a pesar de sus objetivos humanísticos originales. Así, puede ser más práctico, en este punto, conceptuar el tema del cultismo como un cotinuum. En un extremo del espectro encontramos asociaciones voluntarias de gente cooperando para resolver sus ideas y ser firmes en los propósitos. Al otro extremo están los individuos manipulados, compelidos a aceptar acrítica ente las teorías de líderes incontestables, infalibles e incorregibles. Las organizaciones y los individuos pueden avanzar y retroceder en este continuum. Temerlin y Temerlin (1982) destacan que aunque la participación como miembro de un culto psicoterapéutico puede ser algo raro, la mentalidad de culto psicoterapéutico no lo es. Una desesperada necesidad de la seguridad ofrecida por una creencia inexpugnable, confianza en amistades instantáneas y la idealización de grupos de referencia indicarían la presencia de tal mentalidad e indicarían riesgos más graves en el horizonte inmediato. Nuestras propias discusiones con varios Rces y las observaciones de actividades de RC sugieren que RC parece producir tal mentalidad entre muchos de quienes lo apoyan. Los psicoterapeutas que pueden estar enviando gente a grupos inspirados por RC se beneficiarán por ser mucho más conscientes de estos temas, junto a una mayor comprensión de la influencia grupal. La gente angustiada y los terapeutas a quienes acuden tienen una obligación respecto al derecho de los individuos a acceder a múltiples fuentes de información, para plantear críticas de terapias y terapeutas con quienes entran en contacto e invertir a cualquier estadio su compromiso original con un programa de orientación (o escucha). RC, en este estadio de su desarrollo y antes de que las pocas referencias que tiene en la corriente literaria se hagan más voluminosas, está ya sirviendo como un caso de estudio de la influencia social que sobrepasa esas fronteras cruciales de elección individual y libertad personal.
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